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VIDEOS ONLINE DE LAS JORNADAS DE HISTORIA Y CULTURA DE CIUDAD RODRIGO

El recital de "Tamborinos muy gentiles" y el debate "Mito y Realidad de la Guerra de la Independencia"

05-07-2009

El Centro de Estudios Mirobrigenses ofrece dos de las actividades realizadas durante las Jornadas de Historia y Cultura de Ciudad Rodrigo 2008. Se trata de la mesa redonda titulada "Mito y Realidad de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo" y del recital de música tradicional interpretado por el grupo "Tamborinos muy gentiles".

Aunque la calidad técnica -imagen y sonido- de los vídeos resulta obviamente mejorable, sin embargo, creemos que su contenido puede resultar de interés general.



Debate "Mito y Realidad de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo"





Recital del grupo "Tamborinos muy Gentiles"





LA GENTILEZA DE UNOS TAMBORINOS.

Crónica del concierto celebrado en la Iglesia de San Pedro de Ciudad Rodrigo el día 19/XII/2008 por el grupo “TAMBORINOS MUY GENTILES”

Bajo las bóvedas góticas de la iglesia de San Pedro resuenan los tamboriles. Es tiempo de Navidad de 2008. De cuatro gaitas salamanquinas y un violonchelo, fluyen villancicos de Juan Del Encina, ocupando el espacio como si fuera propio.

También brota música reciente, de Miguel Manzano, que llena de esplendor los estilos e instrumentos populares; sones de la tierra que fusionan pasado y paisaje; melodías bien nacientes en épocas de alumbramientos majestuosos.

Todo encaja en este parto glorioso.

En el crucero, a la izquierda, Beatriz Serrano Bertos abraza su violonchelo como sólo se abraza a los amantes. Unida a él en danza apasionada, transmite, sutil, manantiales de contrapuntos a las gaitas, como si ambos instrumentos danzaran en idéntica armonía, en idéntico gozo, conforme va el arco esculpiendo en el aire, a tajos certeros, melodías y compases, que provocan una expresión del grupo en difícil equilibrio armónico de imprescindibles complementos.

A su lado Nino Rodríguez Miguel da entradas con su mano derecha, mientras, con la izquierda, sus dedos toquetean la gaita en polifonía. Los intérpretes siguen el ritmo que todo su cuerpo transmite; desde la zona distal de sus extremidades inferiores hasta las superiores, en un “adelante” perpetuo, como si de la carga de un destacamento de caballería se tratase, por la fuerza, como si a un reloj suizo nos refiriéramos, por lo preciso, como hojas de árbol meciéndose, por lo sutil.

Tradicionalmente es continuado por Margarita García Varas (ausente éste último concierto) y por Pilar Torres Vázquez, al tamboril y la gaita, sutiles, delicadas, sensibles; son el santo espíritu del grupo, sus gaitas se enredan polifónicas en encajes complejos, mientras los tamboriles tarantantean-tatantantean al unísono a veces, en ritmos complementarios en ocasiones. Son la fragancia de una música sensual y embriagadora, música desde los sentidos para los sentimientos.

José Ramón Cid Cebrián cierra el grupo en acabado perfecto. Con la gaita firulea sonidos inauditos, a la vez que la gran castañuela mangada en su mano derecha repiquetea-revolotea los charros, cual mariposa en el aire, a veces planeando, otras agitadamente precipitada, como en espasmos armónicos. Si lo que porta es el tamboril, es su porra la que revolotea-repiquetea alargando y sosteniendo retoques, igual que contracciones aurículo-ventriculares que van marcando ritmos como si de convulsiones se tratase, mientras, el bordón acompaña con estertores de vida. Todo ello en imposible compás, recordándonos los viejos tamborileros que tuvo por maestros, de los que supo aprovechar toda su esencia.

Y el grupo completo, tamborinos muy gentiles, elaborando un producto nuevo, inimaginable de recursos musicales tan denostados. Aquellos instrumentos, la gaita y el tamboril, que un día fueron cultos, relegados con el paso del tiempo a minorías marginales, hoy son devueltos, tras siglos de olvido, a las formas musicales académicas actuales con la dignidad del que no puede ser sustituido. Aquellos ritmos tan arcaicos, el charro y la charrada, imposibles de registrar por su primitivismo, son presentados con inusitada viveza, evocadores de un pasado de danzas rituales, tremendamente viscerales, ritmos profundos, sentidos, como desafinados adecuados, ritmos con arritmia, que brotan como espasmos. Bellísimo.

La música de Miguel Manzano fluye así vigorosa, desde un origen tan humilde, hasta altas cotas de elaboración y refinamiento. No son ahora los pastores, los viejos tamborileros, las mujeres en las solanas, los contextos festivos y de asueto en los pueblos, los que dan vida a este género musical, pues ya no existen. Son las personas capaces de descubrir en todo ello a generaciones de antepasados viviendo, laborando, sintiendo y expresando, los que pueden dar continuidad a tanta creatividad pasada a punto de interrumpirse. Son los que quieren proyectarla hacia la posteridad, partiendo de amplia base histórica, los que pueden devolvernos nuestra identidad como un alma diferenciadora, esa esencia tan nuestra que nos reafirma y nos hace, al identificarla, recrearnos intimamente. ¿Será esto una forma de eternidad? Por lo menos lo es de placida pervivencia.

Por tiempo de Navidad este año presenciamos un renacer cultural, un nacimiento musical. El año viene de lluvias.

E. Pedro



Fuente: cem
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